Esta semana arrancábamos con la noticia de que Meta había lanzado Muse Image, una app que podía generar imágenes mediante IA a partir de tu contenido de Instagram. Como era de esperar, este hecho ha generado polémica entre sus usuarios y Meta no ha tenido más remedio que dar marcha atrás en permitir que la IA use los perfiles de Instagram para generar contenido.
Muse Image funciona mediante un prompt introducido de forma natural y puede tomar como referencia las imágenes de los perfiles públicos de Instagram si tu se lo permites. Lo que pasa es que Meta no avisa, directamente coge el contenido y crea el suyo y esto no ha sentado nada bien.
El primer conflicto: generar imágenes a partir de Instagram sin avisar
La idea de crear una IA que genere imágenes a partir de un prompt es buena, no pasa nada, Gemini lo hace con Nano Banana y le funciona. El problema aquí era como trataba la IA tu contenido, sin avisar. Activó el etiquetado por defecto en todas las cuentas públicas de Instagram, sin enviar ningún aviso previo ni pedir consentimiento a los usuarios afectados.
Esto se traduce en el conflicto principal que nos ocupa: los usuarios sienten una violación de su imagen y privacidad. Están en lo cierto y es normal que se sientan así, ya que su imagen está siendo utilizada sin su aprobación. La IA accedía directamente a su perfil para generar imágenes a partir de sus fotos.
Había una forma de evitarlo, mediante la localización de la opción en la configuración de la cuenta y desactivarla manualmente. Si Meta hubiese aplicado este enfoque de opt-out en lugar de opt-in si habría ahorrado precisamente el foco de las críticas: la carga de proteger tu contenido recaía sobre el usuario, no sobre Meta. Dar la opción de participar habría sido fácil. Meta eligió el camino contrario.
Meta responde a las críticas
Como era de esperar, las críticas llegaron rápidamente. Muse Image se lanzó al mercado el 7 de julio. Desde ese día, tras entender su funcionamiento, las críticas inundaron Internet. La polémica por el etiquetado automático fue creciendo, tanto entre usuarios como en medios especializados. Cuatro días después, el sábado 11 de julio, Meta rompió su silencio con un comunicado oficial.
La compañía de Zuckerberg no quiso hacer mucho ruido y en vez de lanzar un comunicado oficial, que era lo esperado, decidió hacer una actualización dentro del propio post de lanzamiento incial. En él, la compañía se excusa. Básicamente, lo que encontramos es una justificación poco concreta. Meta afirma que su intención en todo momento consistía en ofrecer una herramienta creativa útil y dar a los usuarios el control sobre si su contenido público podía ser mencionado de esta forma. La verdad es que este argumento no convence mucho, ya que para implementar la actividad se necesita dar control real. Lo lógico habría sido dejar que cada pudiese decidir. No que de este modo se obliga a los usuarios a desactivarlo tras enterarse (muchas veces por terceros) de que ya estaba en marcha.
Finalmente, Meta se ha visto obligada a dar marcha atrás. La función se ha retirado. Un desenlace rápido, apenas cuatro días entre lanzamiento y marcha atrás. Esto deja claro hasta qué punto la reacción fue intensa, pero que también evidencia un patrón cada vez más habitual: lanzar primero y pedir perdón después.
Muse Image no desaparece
Lo que ha retirado Meta es solo la función de etiquetado con @ para usar fotos de cuentas públicas como referencia. Muse Image, el modelo de generación de imágenes en sí, sigue disponible con normalidad en Meta AI, Instagram y WhatsApp.
Otro capítulo en el historial de polémicas de privacidad de Meta
Lo que más nos llama la atención de este episodio no es solo la polémica en sí, si no la velocidad con la que Meta ha resuelto el entuerto. La aplicación se lanza un 7 de julio y la función «conflictiva» se retira el 11, solo 4 días duró en el mercado. Esto nos lleva a una conclusión clara: Meta tenía prisa por resolverlo.
Detrás de esa reacción exprés no estuvo solo la presión de los usuarios de a pie. Sindicatos como SAG-AFTRA pidieron a sus miembros que revisaran la configuración de su cuenta para proteger su imagen, y agencias como CAA, que representa a estrellas de Hollywood, trasladaron directamente su malestar a la compañía. Cuando Meta confirmó la retirada, ambos calificaron la decisión como acertada y necesaria.
Esta no es la primera vez que Zuckerberg y su compañía se ven envueltos en polémicas por el uso de sus plataformas. A primeros de año os contábamos que en muchos países Meta se había visto obligada a borrar cuentas de menores, ya que la legislación lo imponía. Las leyes cada vez son más duras en materia de privacidad y los gobiernos miran con lupa cada detalle que tiene que ver con esto. No era de extrañar que Meta tuviese que dar marcha atrás con su último lanzamiento. Meta tiene un largo historial de escándalos de privacidad, podemos sumar uno más a la lista.
Meta ha corregido el rumbo esta vez, pero el fondo del problema sigue sin resolverse. La compañía ha retirado la función más polémica, no el enfoque que la hizo posible: seguir tratando el «todo activado por defecto» como punto de partida y el consentimiento como un extra que el usuario debe ir a buscar. Mientras esa lógica no cambie, episodios como el de Muse Image seguirán repitiéndose, solo que con otro nombre y otra función. La pregunta que queda en el aire no es si Meta volverá a intentarlo, sino si la próxima vez lo hará preguntando antes de actuar.


