DES 2026, una edición marcada por la IA

DES 2026

La décima edición del DES 2026 cerraba ayer sus puertas. En esta ocasión, como ya nos adelantó Sandra Infante en su entrevista, el evento se regía bajo el lema «Machine Learn, People leads». Con esta frase quedaba claro cuál iba a ser el tema central de esta edición: la IA y así ha sido, nada más lejos de la realidad. Las herramientas de Inteligencia Artificial han sido las protagonistas de la mayoría de debates y foros.

La necesidad de crear una inteligencia artificial europea, hacer un uso responsable de las tecnologías y la relevancia del dato, han sido algunos de los ejes por los que se ha guiado esta edición. Hacemos balance y analizamos el transcurso del Digital Entreprise Show 2026.

La necesidad de una IA europea a debate en el DES 2026

Uno de los debates principales de esta edición del DES 2026 ha sido la dimensión de la Inteligencia Artificial. Los expertos tecnológicos que se han dado cita en Málaga han lanzado un mensaje claro: Europa necesita construir una IA propia para garantizar su soberanía frente a las grandes potencias mundiales como Estados Unidos o China.

Durante las diferentes mesas de debate, los líderes dejaron claras algunas reflexiones sobre el poder de los datos y la energía. Carme Artigas, referente internacional en IA, subrayó que el equilibrio de poder global se ha desplazado hacia las infraestructuras tecnológicas. La carrera por la supremacía en IA depende ahora de dos pilares básicos: el control absoluto de los datos y de las fuentes energéticas. Todo ello sin olvidar la necesaria cooperación y transparencia internacional.

Por su parte, el CEO de T-Systems Iberia, aportó una visión práctica del mercado. Para el se trata de tener opciones propias para poder elegir, no de aislar a Europa. El ecosistema europeo tiene una oportunidad histórica de convertirse en una verdadera alternativa a EE. UU., siempre y cuando sea capaz de conectar de forma segura su cloud, sus datos y su seguridad, superando el reto de su mercado fragmentado aprovechando el gran talento local.

La tendencia queda clara, a nivel tecnológico, el futuro europeo pasa por apostar por modelos de lenguaje propios, para dejar de depender del resto de ecosistemas.

El trasfondo del DES 2026: la ciberseguridad

El tema central de esta edición ha sido la IA y todo lo que puede hacer por nuestras tasas de retención o la personalización de nuestras campañas. Aunque, después de darnos una vuelta por los pasillos del FYCMA, hemos descubierto que eso no es lo único que ronda la cabeza de los CTOs y responsables de seguridad, hay algo más que les roba el sueño: la ciberseguridad. Más concretamente, la necesidad de prepararnos para un salto tecnológico que nos va a romper los esquemas: la computación cuántica.

Hasta ahora, la seguridad de nuestras apps, las pasarelas de pago y los datos de nuestros usuarios dependían de algoritmos matemáticos que a un ordenador normal le llevaría miles de años descifrar. El problema es que los ordenadores cuánticos están a la vuelta de la esquina y prometen reventar esa seguridad en cuestión de minutos. Es lo que en el sector ya bautizan como el «Q-Day» (el día en que la criptografía actual deje de ser segura).

Cómo superar el problema de la ciberseguridad y la privacidad de datos

A raíz de esta preocupación por las grandes empresas sobre la ciberseguridad y la privacidad de los datos, tras esta edición del DES 2026 quedan claras dos vías principales de actuación.

  • Asumir la filosofía Zero Trust (confianza) hasta sus últimas consecuencias: hay que dejar atrás el modelo de seguridad corporativa tipo «castillo con foso», donde una vez que entrabas tenías acceso a todo. En el ecosistema hiperconectado de hoy, la regla de oro es: no confíes en nadie, verifica siempre. Da igual si la petición de acceso viene del CEO o de una API interna, cada movimiento dentro del sistema debe ser validado en tiempo real.
  • Empezar la transición hacia la criptografía post-cuántica… ya: no podemos esperar a 2030 para ponernos las pilas. Las grandes tecnológicas han dejado claro en el congreso que toca actualizar desde ya nuestras infraestructuras hacia nuevos estándares criptográficos diseñados específicamente para resistir ataques cuánticos.

Resumiendo, si tu modelo de negocio depende de la confianza de los usuarios (spoiler: todos lo hacen), la seguridad ya no puede ser el último punto en la lista de tareas del equipo de desarrollo. En la era post-cuántica, un producto que no es blindado desde el código fuente (lo que llaman Security by Design), es un producto que nace muerto.

La bajada a la tierra de la IA: los agentes autónomos y la obsesión por el ROI

Si algo ha quedado claro en esta edición, es que se han acabado las pruebas para la IA, toca ponerlo en práctica. Las empresas ya no quieren saber si la IA les facilitará el trabajo, quieren resultados. La obsesión por el ROI era clara.

La gran tendencia que ha acaparado las ponencias ha sido el paso de los simples chatbots a los Agentes de IA Autónomos. Ya no hablamos de herramientas reactivas a las que tienes que darles un prompt, sino de sistemas capaces de tomar decisiones operativas complejas por sí mismos, conectando departamentos enteros en tiempo real.

Queda claro que el nuevo marketing ya no va de bombardear al usuario por tendencias algorítmicas. Ahora pasa por usar modelos predictivos hiperprecisos que respeten la privacidad. El público ya no perdona las malas prácticas con sus datos.

El DES 2026, el año en el que la tecnología se llevó a la práctica

Si tuviéramos que resumir el DES 2026 en una sola idea, sería esta: la digitalización ha madurado. Atrás quedaron esos años protagonizados por las conferencias abstractas sobre el metaverso o utopías tecnológicas indescifrables. Málaga nos ha plantado ante un espejo de puro realismo empresarial.

Para cualquier profesional del sector, las conclusiones extraídas de esta edición sientan las bases para su nueva andadura. Ya no basta con tener un producto rápido y escalable, ahora es necesario mirar de dónde vienen nuestras herramientas y blindar el código y los datos desde el primer minuto. La IA ahora solo tiene sentido se aporta valor real, ético y sostenible al negocio.

Esta última edición nos deja los deberes claros: las empresas deben ejecutar, utilizar la IA como un aliado y un activo más de su negocio.

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