24 de febrero de 2021

El futuro de las tiendas de ropa pasa por las apps

por Rubén Velasco

¿Es posible reducir el tamaño de las tiendas físicas, el número de empleados y a la vez a aumentar las ventas? La respuesta es sí.

Desde hace años la gran mayoría de cadenas de moda tienen su propia aplicación para facilitar la compra online o incluso como tarjeta virtual de puntos. Mientras que todos los esfuerzos y avances están encaminados a la mejora del canal online, los establecimientos físicos parecen los grandes olvidados. Pero, las apps podrían convertirse en el elemento central de las tiendas de un futuro no muy lejano. 

Tras años trabajando en el sector retail de la moda, he podido comprobar de cerca el comportamiento de los clientes y el funcionamiento de distintas tiendas. Rutinas como la correcta presentación de los productos o el mantenimiento de los probadores son tareas que emplean una gran cantidad de recursos. Es por ello por lo que desde hace tiempo me ha hecho plantearme un modelo de tienda eficiente basado en el uso principal de la app.

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Modelo propuesto

El modelo consistiría en que las tiendas presentasen una única talla de cada producto en planta, exhibiéndolo en maniquís o en frontales, creando distintos looks y fomentando así la compra de conjuntos.  El establecimiento a su vez contaría con pantallas donde aparecerían imágenes de los modelos de la marca y clientes que hayan compartido su estilo personal, creando así otras sugerencias de combinación. 

Este método supondría un ahorro de tiempo a la hora de mantener cuidada la presentación de las prendas, ya que las prendas solamente estarían expuestas y no se podrían probar. 

Ahora bien, ¿cómo podríamos probarnos o comprar una prenda? Se debería hacer mediante el móvil, a través de la app. Gracias a la geolocalización, la aplicación sabría en qué tienda nos encontramos y, bastaría con escanear o seleccionar la prenda deseada, elegir la talla y añadirla a la cesta de la compra. Una vez añadidos los artículos deseados se podría elegir entre probarse los productos marcados o, comprarlos directamente y que sean entregados en ese mismo momento si existen existencias. También estarían las opciones actuales de comprar y recibir en un punto de recogida o simplemente dejar guardados los artículos en la cesta para otra ocasión.

El almacén, probadores y caja estarían conectados para que las peticiones puedan ser correctamente preparadas y enviadas. A la hora de comprar el cliente podría elegir entre pagarlo en tienda o pagarlo a través de la app y simplemente recoger su pedido y llevárselo.

Una de las principales ventajas de este método sería la generación de data, son este sistema se obtendría una gran cantidad de datos de gran valor, ya que al tener que incluir los datos en la cesta de la aplicación para probarse se podrían conocer gustos, tallas, comportamientos y, todo ello de perfiles concretos, asociados a una edad, género y localización.

Esto permitiría a las firmas adelantarse a tendencias, ajustar stocks o poder crear descuentos y ofertas personalizadas al poder contar con datos de miles de perfiles, no solo acerca de sus compras sino también de productos que les han interesado, pero no han llegado a comprar. Pudiendo establecer perfiles similares e identificar patrones de comportamiento, lo que se traduciría en un aumento de las ventas.

Otra ventaja sería la disminución de los hurtos. Ya que habría menos artículos en planta y a la hora de probarse un producto este queda registrado y asociado a un cliente. Suponiendo una reducción de las perdidas motivadas por estas circunstancias y los costes asociados, como el alarmado de los productos.

Estas son solo algunas de los principales usos y ventajas que podría significar el uso de las aplicaciones móviles para los puntos de ventas físicos y es que, las apps han llegado no solo para quedarse, sino para formar parte de nuestro día a día.

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